NUESTRO CAMINO EN LA FE
Comenzar nuestro viaje de fe en Dios requiere que nos sumerjamos en Su Palabra (Romanos 10:17; 1 Pedro 2:2). Debemos aprender acerca de Su amor, Su justicia, Su misericordia y Su plan. También es necesario formar una relación con Él, para conocerlo personalmente a través de Su Hijo Jesucristo (Juan 17:3).
Debemos pedirle que se revele a nosotros y transforme nuestras vidas. La Biblia promete que si buscamos a Dios, lo encontraremos (Mateo 7:7). Y si le permitimos obrar, Él nos convertirá en personas nuevas capaces de comprender Su voluntad (Romanos 12:2).
Esto implica estar dispuestos a morir a nuestra vieja naturaleza y dejar de lado el orgullo y el egoísmo que por tanto tiempo nos alejaron de Él.
A medida que Dios nos transforma, aprendemos a desarrollar el fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5:22-23; Juan 14:17). Cuando caminamos guiados por el Espíritu y le permitimos dirigir nuestras vidas, nuestra confianza en Él se fortalece.
“Arraigados y sobreedificados en Él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias” — Colosenses 2:7

